jueves 18 de diciembre de 2008

La forma de la religión evangélica


Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios más fuerte que los hombres. 1Corintios 1:21-25



Pues los religiosos cambian a la relación con Dios las señales; los filósofos cambien el conocer a Dios por las teorías y la inteligencia. Habrá otros que lo cambien por las riquezas, y otros por la bendición.

Israel no entendía y no tenía conocimiento (Is.1:3), no por su falta de religiosidad o por su falta de inteligencia; Israel no entendía porque no conocía a su Dios. Quizás había escuchado hablar de Él, pero no había escuchado su voz. Quizás procuraba agradarle con ritos y ceremonias, mas no había procurado conocer lo que realmente le agradaba. No le conocían como se conoce a una persona; no le conocían como un militar conoce la selva en la cuál pelea y habita; no le conocían como una esposa que descubre cada día el carácter de su esposo. Escuchaban las escrituras como quien escucha una canción en un idioma extranjero. Llegaron a caer en idolatría, pues no distinguían entre su esposo y un farsante.

La religión llega a cambiar el conocimiento de Dios quedándose con las buenas obras, ver su mano quedándose con las actividades, ritos y programas. Los profetas toman la revelación y la venden para hacer espectáculos; solo los que tienen dinero los pueden ver en persona; solo los que pagan pueden comprar sus libros. Cambiamos el Espíritu quedándonos con la metodología, la palabra revelada por los 5 pasos para evangelizar; el maestro bueno quedándonos con un libro de última edición. Nuestra gente adora a los músicos que alaban Dios, y algunos de ellos adoran al público que los aclama. Nos sentimos mal si no nos reunimos el domingo en un templo para adorar, pero nunca escuchamos nuestra conciencia cuando nos ordena salir a predicar. Esperamos a los grandes programas y eventos; y nos olvidamos del cambio diario que la revelación debe producir en nuestro carácter. No tenemos nada por dentro, mas por afuera somos pura apariencia. Realmente necesitamos el oro fino, para reconocer que lo que hoy estimamos como valioso no es nada. Realmente requerimos colirio para ver si legamos a abrir tan solo un poco nuestros ojos. ¡Ayúdanos Señor!

1 comentarios:

Paul Nethercott dijo...

Thanks for your comment on my blog -- wish I could read yours!!

So, how are you doing?

Warmly, Paul