
Aunque Dios ha dado respuestas a nuestras preguntas sobre Él, las respuestas no se encuentran en la superficie. Ellas tienen que ser avistadas por medio de la oración, la meditación profunda en la Palabra escrita y el trabajo continuo y disciplinado. Por más clara que la luz brille, solo puede ser vista por aquellos que están preparados para recibirla.
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