"Dios le dió a Salomón sabiduría e inteligencia extraordinarias; sus conocimientos eran tan vastos como la arena que está a la orilla del mar. Sobrepasó en sabiduría a todos los sabios de Oriente y de Egipto. (...) Compuso tres mil proverbios y mil cinco canciones. Disertó acerca de las plantas, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que crece en los muros. También enseño acerca de las bestias y las aves, los reptiles y los peces. Los reyes de todas las naciones del mundo que se enterarón de la sabiduría del Salomón enviaron a sus representantes para que lo escucharán" 1Reyes4:29,30,32-34Este me pareció un descubrimiento interesante. Aquel hombre sabió que pidio sabiduría para gobernar el pueblo de Dios no solamente fue rey, sino también juez, profesor, abogado, músico y .... ¡biólogo!. Es Dios quien regala la capacidad de entender y descubrir el mundo que nos rodea. Lo mejor de descubrirlo es que nos cuenta de como es Él (Como en el caso del post anterior).
Algo que es igual de impresionante es que la inteligencia humana no nos aumenta ni nos resta la capacidad para conocer a Dios. El evangelio tiene que ser algo tan especial y tan básico que un niño con síndrome de Down puede ser salvo y, por sobre esto, útil para la obra de Dios.
A veces nosotros pensamos que la buena enseñanza o la buena prédica viene de la habilidad del orador. Pero en realidad el hecho de que la prédica transforme la vida de la persona que lo escucha depende más del oyente. Muchas veces lo que se siembra en oración, en comunión, en búsqueda personal es lo que hace que podamos pericibir la palabra de Dios tanto en la prédica como en un paisaje, como en las circunstancias del día.
Dios no se manifiesta a las personas a menos que ellos estén preparados. Muchas veces nos faltó amar a Dios lo suficiente para prepararnos para encontrarle. Así que les recomiendo que vayan a su tiempo a solas con Él, búsquenle y conóscanle, de modo que Él se pueda dar a conocer.
Ánimo a todos.
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