lunes 4 de agosto de 2008

Dios bajo a la torre de Babel ?

Pero el Señor bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y se dijo: “Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma, esto es solo el comienzo de sus obras, y todo lo que se propongan lo podrán lograr. Será mejor que bajemos a confundir su idioma, para que ya no se entiendan entre ellos mismos. Génesis 11:5-7

Ahora, nosotros tenemos que superar la visión de Dios que se presenta en este versículo cuando esta fuera de su contexto. Parecería que lo que dice es que Dios tuvo que bajar del cielo ara darse por enterado o que Dios en un omento determinado tomó cuenta de lo que decía y tomó una decisión al respecto. En realidad Dios no bajo, sino que siempre estuvo allí; no fue que Dios se enteró, sino que el estuvo allí viendo lo que sucedía aún antes de que suceda.

Lo que pasa es que a nosotros, y al escritor, lo pareció como que Dios no estaba presente puesto que no parece haber hecho nada al respecto hasta ese entonces. Esto no quiere decir que el escritor concebía a un Dios que no es omnisciente, ni omnipresente, sino que la forma en que lo dijo es la mejor forma que él tuvo para expresar lo que vio. ¡Cuán limitado es nuestro idioma! ¡Cuan limitado y diverso es nuestro Dios! Nuestras palabras siempre serán cortas para expresar lo que Él es.

En su comentario sobre Juan 2:17-22, William Barclay dice: “Juan vio mucho más que eso en las palabras de Jesús. Vio nada menos que una profecía de la resurrección; y Juan tenía razón. La tenía por una razón básica; porque toda la redondez de la tierra no podría llegar a ser el templo del Dios viviente hasta que Jesús fuera liberado del cuerpo y estuviera presente en todas las partes; y hasta que estuviera con los suyos en todo lugar y tiempo hasta el fin del mundo.

Es la presencia de Cristo resucitado y viviente lo que hace que todo el mundo ser el Templo de Dios.”

A mi criterio, aquí encontramos otro concepto que necesitamos superar. Dios siempre ha habitado la plenitud de la tierra y aún la tierra no lo contiene. Esto no cambió con la venida de Jesús, la palabra de Dios no fue limitada a una región geográfica durante 33 años. Citando otra vez a Barclay: “Como dijo Ireneo: “Ninguna profecía se entiende del todo hasta después de su cumplimiento””.

Con la globalización de las comunicaciones y la exposición a otras culturas, Dios nos enfrenta a nuevas preguntas. ¡Cuán emocionante es vivir esta época! Nosotros, los creyentes en el Dios único y verdadero, vamos a que todos entiendan nuestro idioma o vamos a ser unidos por el Espíritu de Dios para darle a conocer a otros según cada cual pueda entenderlo.

Al final, se levantarán dos movimientos bien grandes que unirán las diferentes ramas del pensamiento. Una será como una ramera, que aceptará algo de cada cual para mantener contentos a todos. La otra será como la luz, que muestra en cada lugar los colores necesarios para dar a conocer al único y verdadero, y la suciedad para limpiar. ¡Que difícil el hacerme entender! Bueno… de todas maneras nadie entiende sino al que Dios se lo concede. ¡Gloria al Dios de verdad!